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Punto de fuga digital

La verdad está en el interior

 

 

 

De Ojo al texto , vía Marcell, nos llega esta prueba contundente que nuestro planeta se va recalentando durante todo este siglo. La ropa interior nunca miente, se lleva dentro.

En Ojo al texto encontramos un serie de artículos muy interesantes sobre el cambio climático. 

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4 comentarios

MONICA -

Gracias a los dos. Salu2

Miguel -

Gracias, a Butterfly por ese largo e ilustrador comentario y a Alvaro.

Alvaro -

Muchas gracias por la refeerencia. Mañana crearé un enlace a tu blog.
Nos leemos

Butterfly -

Yo voy a irme al la parte superior..tu ya has ilustrado bien los bajos fondos, con esta increible imágen.
Hablando de prendas interiores y en clara contradición con las inferiores como tu expones, las partes superiores femeninas sufrieron un progresivo aumento de tela, desde el sujetador cretense que dejaba el pecho al descubierto a esos terribles rellenos que aun se usan en nuestros días.
Supongo que no tiene que ver con el cambio climático..pero aqui dejo un texto divertido de leer.
Perdón, porque es un poco largo, pero confirma la teoria climática/lencera, de que el uso de tela de la parte superior es inversamente proporcional al de la inferior.

SUJETADOR, 2500 a. C., Grecia



En el transcurso de la historia, al aparecer o casi desaparecer el busto femenino en la indumentaria, también los pechos han desaparecido de la vista pública. Alrededor del año 2500 a.C., las mujeres de la Creta minoica, por ejemplo, llevaban unos sujetadores que alzaban los pechos desnudos superponiéndolos al resto de la indumentaria.



En cambio, en el mundo clásico, de orientación muy masculina, las mujeres griegas y romanas se ceñían el busto con una faja para reducir su volumen, moda que reintroducirían siglos más tarde los Padres de la Iglesia. De hecho, desde su aparición en Grecia hace 4500 años, el sujetador y el corsé han sido las prendas principales con las que los hombres han intentado remodelar a las mujeres a su gusto.



En ciertos períodos, se idearon dispositivos para aumentar el tamaño de unos pechos considerados inadecuados según los cánones de la época. Los primeros anuncios públicos de lo que después se conocería como “postizos” aparecieron en París en el siglo XIX. El “perfeccionador del busto” consistía en unas almohadillas de lana que se insertaban en un corsé de ballenas. Más tarde, en aquel mismo siglo, las mujeres francesas pudieron adquirir las primeras almohadillas de goma, denominadas “pechos de limón” a causa de su forma y tamaño. Durante estas décadas, los sujetadores o sostenes eran simples ampliaciones de los corsés.



El primer sujetador moderno hizo su aparición en el año 1913, por obra de Mary Phelps Jacobs, una dama de la sociedad neoyorquina, que fue la responsable de la decadencia del corsé.



Las mujeres elegantes de la época llevaban corsés de ballenas y cordaje, que eran incómodos y dificultaban los movimientos. Sin embargo, a Mary Jacobs no le preocupaba la comodidad sino la apariencia, y en el año 1913 adquirió un carísimo vestido de noche para una fiesta de sociedad. Este vestido revelaba claramente el contorno de su corsé, por lo que la señora Jacobs, ayudada por su doncella francesa, confeccionó un sucinto sujetador sin espalda, valiéndose de dos pañuelos blancos, una cinta y un cordón. Las amigas que admiraron este improvisado modelo, tan ligero y práctico, recibieron uno como regalo, pero una carta de una desconocida, que contenía un dólar y el pedido de una de esas prendas, decidió a Mary Jacobs a presentar dibujos de su modelo ante la oficina de patentes.



En noviembre del año 1914, se le concedió una patente para el sujetador sin espalda y, ayudada por un grupo de amigas, Mary Jacobs confeccionó manualmente varios centenares de sujetadores. Pero sin el apropiado marketing, este negocio no tardó en venirse abajo. Casualmente, Mary Jacobs fue presentada poco después a una diseñadora de la Warner Brothers Corset Company de Bridgeport, Connecticut, a la que explicó su invención y cuando esta empresa le ofreció 1.500 dólares por los derechos de patente, Mary aceptó.



Aparecieron seguidamente innovaciones del modelo de Mary Jacobs. En los años veinte intervino la tela elástica, y en los treinta aparecieron el sujetador sin tirantes y las copas de tamaño estándar.



Ida Rosenthal, una emigrante judía rusa que, con la ayuda de su marido, fundó la Maidenform, introdujo las diferentes tallas de sujetadores.



Durante los años veinte, la llamada flapper era, la moda exigía en las mujeres un pecho plano y un aspecto más bien de muchacho. Ida Rosenthal, modista de oficio, alteró la tendencia al promover unos sujetadores que realzaban el busto. Combinando su propia experiencia como modista y los patrones de papel, agrupó a las mujeres americanas en categorías según el tamaño del busto, y produjo una línea de sujetadores tendente a realzar la figura femenina de las diferentes edades, desde la pubertad hasta la madurez. Su seguridad en el retorno del busto pronunciado como elemento de la moda creó la industria Maidenform, evaluada en cuarenta millones de dólares. En los años sesenta, cuando las muchachas quemaban sujetadores como símbolo de liberación femenina, preguntaron a Ida Rosenthal si este movimiento señalaba la desaparición del negocio de los sujetadores, y ella contestó: “Somos una democracia. Toda persona tiene derecho a vestirse o desvestirse.” Y añadió: “Sin embargo, cumplidos los treinta y cinco años la mujer no tiene una figura que pueda prescindir del sujetador. El tiempo está a mi favor.”



Del libro "Las cosas nuestras de cada dís" de Charles Panati
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