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Punto de fuga digital

Antes de que llegaran las palomitas.

Fotografia : Weegee

Antes de que llegaran las palomitas y éstas fueran el principal ingreso de las salas de cine, acudíamos imberbes,  con el "carné" olvidado encima del piano, como ironizaba un  portero antes dejarnos pasar a ver el "estreno semanal",  que casi siempre era para mayores de dieciocho años. El citado portero además se recreaba comentando los objetos (no tan insólitos) que se encontraban en las butacas, nada que ver son latas y cajas vacías. Y es que a las salas de cine no se acudía a merendar, también era lugar  de intimidad para las parejas que no tenían otro lugar, o querían esquivar la "estrecha" moral.

Los amigos Cela y Alfonso Canales dejaron testimonio literario de esta universal costumbre (como ilustra la foto de Weege)  en dos magistrales cartas, de un divertido suceso que acabó en los tribunales: "La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidonaque incluso se llevó al cine.

No he encontrado el texto en la red, sólo  reseñas: "¡Cuán grandes son los países en los que los carajos son procesados por causa de siniestro!”

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2 comentarios

Miguel -

Lo curioso era el desconocimiento que teníamos del cine. Creo que el primer estreno que me impacto fue la versión cinematográfica de "A sangre fría" en un gallinero de gradas. Aquel lugar era el reducto masculino.

Cosechadel66 -

Si, el cine siempre fue un sitio donde si ibas acompañado, lo de menos era la película. No habia demasiado dinero para mucho más, y ni siquiera habia coche, asi que la perspectiva de pasar al menos una hora y media a oscuras con aquella chica que te gustaba, era... sugerente. Ahora me viene a la cabeza también una canción de Sabina que también hablba del tema: Una de romanos, creo que era.

http://www.youtube.com/watch?v=DOD1ewcKChc

Era esa.

Un saludo
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