Antes de que llegaran las palomitas.

Antes de que llegaran las palomitas y éstas fueran el principal ingreso de las salas de cine, acudíamos imberbes, con el "carné" olvidado encima del piano, como ironizaba un portero antes dejarnos pasar a ver el "estreno semanal", que casi siempre era para mayores de dieciocho años. El citado portero además se recreaba comentando los objetos (no tan insólitos) que se encontraban en las butacas, nada que ver son latas y cajas vacías. Y es que a las salas de cine no se acudía a merendar, también era lugar de intimidad para las parejas que no tenían otro lugar, o querían esquivar la "estrecha" moral.
Los amigos Cela y Alfonso Canales dejaron testimonio literario de esta universal costumbre (como ilustra la foto de Weege) en dos magistrales cartas, de un divertido suceso que acabó en los tribunales: "La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona" que incluso se llevó al cine.
No he encontrado el texto en la red, sólo reseñas: "¡Cuán grandes son los países en los que los carajos son procesados por causa de siniestro!”
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Autor: Cosechadel66
http://www.youtube.com/watch?v=DOD1ewcKChc
Era esa.
Un saludo
Fecha: 13/03/2009 22:17.
Autor: Miguel
Fecha: 15/03/2009 13:28.


