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Punto de fuga digital

Tres lecciones de tinieblas

 

(Fotografía Principito)

José Ángel Valente con su primer libro, A modo de esperanza, obtuvo el Premio Adonais, mientras que el segundo, Poemas a Lázaro, recibió el Premio de la Crítica. Después de un cierto despego de los medios culturales españoles en beneficio de su independencia moral y creativa, se reanudó su reconocimiento en aquellos al concedérsele de nuevo el Premio de la Crítica por Tres lecciones de tinieblas, el Premio de la Fundación Pablo Iglesias (1984) y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1988) (Enfocarte).

Tres lecciones de tinieblas lo descubrí cuando se publicó en 1981. Desconocía al poeta y aún sigo extrañándome por la atracción que sentí por este poemario complejo y alejado de la poesía que esporádicamente leía. En una hoja aparte, titulada "Autolectura", el autor trata de explicar las claves que entonces no me preocuparon.

Laura López nos acerca a ellas: "es un ejemplo de lenguaje esencialista cuyas esencias se manifiestan a través de las letras... La primera letra del alfabeto hebreo, "aleph", marca simbólicamente el nacimiento del hombre. La primera letra entra oblícuamente en la sangre y se (con)funde con la materia. Las letras adquieren metonímicamente una fuerza condensadora de la historia de la humanidad y de la imaginación. El motivo de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada, "aleph", el motivo del primer hombre, "Adán" y de la primera ciudad santa, "Jerusalén" no deben malinterpretarse como un discurso totalizante y que mitifica un origen. Pero en este libro la verdadera esencia de los signos es la rotación. Lo sabremos al final después de leer todo el poemario. Detrás de este pensamiento subyacen las huellas de la filosofía griega clásica encarnada en la figura de Heráclito para quien el universo no es sino un continuo devenir, es fuego."

 

HE

El latido de un pez en el limo antecede
a la vida: branquia, pulmón, burbuja, bro-
te: lo que palpita tiene un ritmo y por el
ritmo adviene: recibe y da la vida: el há-
lito: en lo oscuro el centro es húmedo y
de fuego: madre, matriz, materia: stabat
matrix: el latido de un pez antecede a la
vida: yo descendí contigo a la semilla del
respirar: al fondo: bebí tu aliento con mi
boca: no bebí lo visible.


Este otro poema, bellísimo, lo he descubierto en Enfocarte, buscando información para el post.

GRAAL

Respiración oscura de la vulva.

En su latir latía el pez del légamo
y yo latía en ti.
Me respiraste
en tu vacío lleno
y yo latía en ti y en ti latían
la vulva, el verbo, el vértigo y el centro.

 

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1 comentario

Anónimo -

Hágase en mí según tu voluntad
el hombre se aventura y tú conoces
la rutina,los orificios pequeños,la renuncia
los patios interiores
la ingrávida vehemencia del suspiro
y la sumisa asfixia de la raiz
anclada en lo profundo de la tierra

callada estás más mona
porque estás como ausente.
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