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Punto de fuga digital

Palabras de la nada

Cinco Horas sin Delibes.

Hace muchos años, cuando era dolescente, leí "Cinco horas con Mario" y aún en ocasiones me vienen a la memoria frases e imágenes que  evocan su lectura. Antes había disfrutado de  "Viejas historias de Castilla la Vieja", pero éste monólogo me arrebató por el sentido del humor, la ironía y la ternura.  Nada mejor para  despedirle con una sonrisa.

"Date cuenta, no es porque yo lo diga, Mario, pero mamá estaba en todo, lo que es la experiencia, que una a los diecisiete se cree que está de vuelta y todo eso la parecen chocheces y luego pasa lo que pasa, todas tropezamos, en la misma piedra, que no es que yo me queje, a ver si nos entendemos, pero cuando, la primera vez, te diste media vuelta y me dijiste buenas noches, me quedé fría, que nunca me hizo nadie un feo así, que yo no seré una Sofía Loren, lo reconozco, pero tampoco para un desprecio semejante. Paquito Álvarez, ya te lo digo desde aquí, nunca hubiera hecho eso conmigo, y no digamos Elíseo San Juan, o el mismo Evaristo sin ir más lejos, que será todo lo degenerado que tú quieras, que hasta dicen que tiene una maleta con plumas de gallina y pone espejos y cosas raras, pero precisamente por eso. Y no es que me cogiera de nuevas ni mucho menos, que siempre he oído decir que la noche esa es de campeonato, que no se disfruta, que es un trago, pero no sé de nadie, ni de uno, fíjate, que se diese media vuelta y buenas noches. Y no me vengas con que por respeto y que hay ocasiones en que hay que dominar al bruto, porque nos duela o no, animales somos, Mario, y, lo que es peor, animales de costumbres, que una mujer, por muy sanos principios que tenga, en una situación así, acepta antes una brutalidad que un desprecio, y a mí ya me conoces. Lo de la noche de bodas, Mario, te pongas como te pongas, es algo que no olvidaré por mil años que viva, vamos, hacerme eso a mí, que toda- vía el P. Fando que una delicadeza, ya me ha visto a mí el pelo, que buenos se están poniendo estos curitas jóvenes, que no dan importancia a nada, sólo a si los obreros ganan mucho o poco, que me apuesto la cabeza a que les parece peor que un patrono niegue una paga extraordinaria a que abrace a una mujer que no es la suya, que a esto hemos llegado, Mario..."

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La plenitud nos deja sin mañana.

Foto del autor

La felicidad tiene una rara propiedad, que pasa desapercibida. Cuando se tiene la necesidad decir que se es feliz, es que se está en un estado tan breve y pasajero que se pierde en el horizonte más cercano, es decir, no se es. Este estado transitorio se parece al enamoramiento, se sufre más que se disfruta porque se sabe caduco lo que se intenta hacer eterno, cualquier  contingencia que le afecte se vive en esa clave.

Luis Rosales escribió: "... la plenitud nos deja sin mañana". Esto es, un subidón.

(Escribiéndo el post recordé que hace años utilicé la frase como introducción a un poema de uno de los libros que dejé en la red).

 

Cuestión de detalle.

 

El valor de una editorial está en que meta una obra en un catálogo y la distribuya, cuando esto no sucede un buen libro es casi inencontrable. Que unos no terminen en un catálogo de prestigio no siempre tiene que ver con la calidad o el interés literario. Vean una muestra de esta joya de relatos breves.

Cuestión de detalle

Llevo quince años yendo al mismo peluquero; como profesional es un desastre pero, mientras perpetra su corte de pelo, el tipo se interesa por mi úlcera de estómago; eso le absuelve.

Llevo diez años con el mismo mecánico; como profesional es lamentable pero, mientras me cobra las bujías que no me ha cambiado, el hombre me regala un ambientador con aroma de lavanda; eso le indulta.

Mi mujer lleva ya tres meses con la misma aventura; como amante, según ella, el tipo es un fraude pero, cuando abandona nuestro dormitorio, olvida siempre sobre  la mesilla una cajetilla de Chesterfield; eso le salva.

Cuentos para lee en los semáforos. Aster Navas. ISBN-13: 978-692-3445-7

Epitafio

Foto vía Quetzalteco

Apártense vacas, que la vida es corta.

« Aureliano Segundo sólo pensaba entonces en encontrar un oficio que el permitiera mantener una casa para Petra Cortés, y morirse con ella, sobre ella, debajo de ella, en una noche de desafuero febril.»

«Los viejos compañeros de parranda de Aureliano Segundo pusieron sobre su caja una corona que tenía una cinta morada con un letrero: Apártense vacas que la vida es corta. Fernanda se indignó tanto con la irreverencia que mandó tirar la corona a la basura. En el tumulto de última hora, los borrachitos tristes que los sacaron de la casa confundieron los ataúdes y los enterraron en tumbas equivocadas.»

"Cien años de soledad" Gabriel García Márquez

 

Aquellos amores dieron lugar a una febril reproducción del ganado, hasta el punto que Aureliano tenía que apartar las vacas del patio para entrar en la casa de Petra Cortes.

 

El Día E: crecemos con la palabra.

"El Día del Español" nos trae esta web donde la palabras viven, se recuperan, se reinventan, crecen. Algunos eligen una para  declararse públicamente sin miedo al rechazo.

Visítenla, malevos (sí, "malevos").


 

Irish Corner

Irish Corner

 

En la mesa,
un hombre fuma y mira hacia la calle,
en frente, corner segundo izquierda
una mujer apura un vaso de cerveza.
Días, noches y días en los mismos asientos,
una fantasía litúrgica como la hiedra
entrelaza las "sílabas vacías",
diríase que en un charco de memoria
se hacen amantes ausentes.

Miguel L. Vidal

"silabas vacías", expresión acuñada por Carlos Sahagún en su poema Sílabas.

Mario Benedetti y la palabra.

"Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote".

"Ausencia de Dios" Mario Bendetti

Han pasado sólo unos instantes desde que alguien te cerró los ojos

y de tu "pequeña muerte" empiezas a despertar,

no es posible que  permanezcas ausente en este simulacro de silencio,

no hay palabra que no te recuerde, que no te llame por tu nombre.

Miguel L. Vidal

La quietud.

La quietud.


Después de la tempestad
viene la tempestad,

después de la lluvia,
más nubes,

detrás del vino,
la tierra, la parra, el frío de la noche.

Todo viene y va
en una quietud que no cesa.

Sólo si callas no viene nada:
tu arquitectura es la palabra.

Miguel L. Vidal

La muerte en Beverly Hills

Fuente foto

En mis tiempos de adolescente bachiller, el poeta más leído entre los pocos aficionados a la poesía (muchos a tenor de la situación actual)  era Antonio Machado. Yo sentía mayor debilidad por los poetas de 27, aunque el primer libro  por el que me sentí seducido pertenecía a un poeta del grupo  que se dio en denominar  como " los   nueve novísimos": "La muerte en Berverly Hills" de Pere o Pedro Gimferrer (por ambas acepciones  se puede encontrar información).  Tengo que reconocer que aquel gusto por las vanguardias  no respondía  formación literaria ni a mis lecturas, más bien escasas  para tener criterio; aún así me  entusiasmó tanto que hice una copia a máquina de aquel poemario, por entonces para mi inconseguible,  donde la fascinación por el celuloide está detrás de cada estrofa. 

Una amiga me lo había recomendado, la cuestión era hacérmelo llegar.  Llamar  a una puerta y preguntar se consideraba una osadía en los aburridísimos colegios-internados de la Iglesia en las ciudades pueblerinas.  La solución fue esperar al paseo del mediodía, y en un instante se salió  uniformada de la fila sin más tiempo de ponerlo en mis manos y decirme: "La mejor, la quinta".

Quizá fuera por huir de aquel mundo colegial pacato, obsesionado por ocultarnos la vida lo que me atrajo del libro, un mundo se sensaciones e imágenes que formaban parte de un paraíso,  un lenguaje  nuevo lleno de  secuencias que podrían filmarse.

Publico la parte V,  que termina en esos tres versos que me siguen maravillando, donde el desamor se convierte en aroma.

En las cabinas telefónicas
hay misteriosas inscripciones dibujadas con lápiz de labios.
Son las últimas palabras de las dulces muchachas rubias
que con el escote ensangrentado se refugian allí para morir.
Última noche bajo el pálido neón, último día bajo el sol alucinante,
calles recién regadas con magnolias, faros amarillentos de
los coches patrulla en el amanecer.
Te esperaré a la una y media, cuando salgas del cine -y a
     esta hora está muerta en el Depósito aquélla cuyo
     cuerpo era un ramo de orquídeas.
Herida en los tiroteos nocturnos, acorralada en las esquinas
     por los reflectores, abofeteada en los  night-clubs,
mi verdadero y dulce amor llora en mis brazos.
Una última claridad, la más delgada y nítida,
parece deslizarse de los locales cerrados:
esta luz que detiene a los transeúntes
y les habla suavemente de su infancia.
Músicas de otro tiempo, canción al compás de cuyas viejas
     notas conocimos una noche a Ava Gardner,
muchacha envuelta en un impermeable claro que besamos
    una vez en el ascensor, a oscuras entre dos pisos, y
    tenía los ojos muy azules, y hablaba siempre en voz
    muy baja- se llamaba Nelly.
Cierra los ojos y escucha el canto de las sirenas en la noche
    plateada de anuncios luminosos.
La noche tiene cálidas avenidas azules.
Sombras abrazan sombras en piscinas y bares.
En el oscuro cielo combatían los astros
cuando murió de amor,
                                       y era como si oliera muy despacio un perfume.

"La muerte en Berverly Hills". Pere Gimferrer.

 

Como lágrimas en la lluvia

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como... lágrimas... en la lluvia.

Hoy recordado la melancolía de Blade Runner.

Nuevos trovadores.

Estamos en una sociedad escrita e ignoramos que hasta hace poco  la humanidad era ágrafa, y por tanto no lectora. La literatura, desde sus inicios  se escribió para ser oída, recitada, empezando por los clásicos griegos. Cualquiera que haya leído el Quijote se habrá dado cuenta de ello, intercala alguna novela corta que se lee en público.

También ha cambiado la forma de percibir los géneros, el teatro o la opera, ahora para minorías, gozaron de gran fervor popular,  grandes maestros que compartieron fama con  artistas "populares" cuyas obras o han desaparecido o sólo son causa de algún estudio especializado. Peor suerte corrieron géneros y "figuras" como los juglares. Y que decir de la poesía, el último poeta que recuerdo interesado en la poesía popular  fue Alberti.

Sin embargo, la sociedad cambia y con ella surgen nuevos géneros. Uno de esos espacios los cubren los cantautores, se presenten individualmante o en grupo. El suyo es mixto, entre los ritmos populares y la poesía, algo tienen de nuevos trovadores. No voy a citar nombres, solo presentar uno de los más recientemente me ha sorprendido, Melendi: letras cuidadas, estrofas de calidad poética y visual,  dosis de ironía y gran personalidad.

Curiosamente parece que alguien a usado esta canción para poner imagen y construir un videoclip. Esto es es otra características de nuestro tiempo que nos facilitan los nuevos recursos: la creación compartida, obra derivada  o como quiera llamarse.

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Tus manos parecen escarchas

Es un tópico achacar al presente atrevimientos imposible del pasado, nada más erróneo. Fíjense sino en el cuplé, bueno sin ir tan lejos en la canción española de los años setenta, una miscelánea a la que no es ajena el mismo cuplé, la copla y sobre todo la balada. Manuel Alejandro es sin duda de los autores que mejor representa este género y fue Rocío Jurado una de las mejores intérpretes que lo llevó fuera de nuestras fronteras.

Letras apasionadas, sin convencionalismos, que hablan de lo inconfesable, de las pulsiones ocultas, de lo poliédrico frente a lo plano que da sentido  a la  literatura, el cine o la pintura. Nada que ver con lo que más comúnmente ofrecen las discográficas, el modelo de negocio a lo Disney que bien está para los cuarenta principales, fácil de asimilar por el público adolescente.

Aquí este "Lo siento mi amor" con Rocío Jurado, al que se pueden encontrar multitud de versiones en YouTube, una de ellas de la  “Leona Dormida” Guadalupe Dalessio que parece lo popularizó en México.

 

Extinción

Foto: Berenice Abbott.

 

Fueron tres balazos,
aunque solo se oyó uno,
hay quien dirá que lo arrolló un tranvía,
quien negará que hubiera nacido
porque la sangre desanda el camino entre la vida y la nada,
porque al final
cuando la memoria se extingue
con ella también la muerte.

Miguel L. Vidal

Nunca nada es cierto

 JohnED76

Black Bird

Acaso no crees que lloro
porque no cierro la persiana,
que no caigo sobre el sofá
como un cuerpo inerte,
que no duermo, que no siento
porque no me perturbo al oír tu voz,

quizá  piensas que adoro la verdad
cuando lo que detesto no es la mentira
sino la falsedad (fealdad)
que deshabita la vida.

Miguel L. Vidal

El hueco

Fotografía: Pal•manegra | Sandra Sánchez Aragón

Al comienzo de las vacaciones me encontré con la  serie de microrelatos de la convocatoria del diario EL País publicados en el suplemento-revista EL País Semanal. El que habría la primera entrega me pareció una auténtica joya que guarde para hacer una entrada: literatura en estado puro. Es una pena que no esté publicado digitalmente, así que lo reproduzco copiándolo:

El hueco
Miguel Angel Gayo. Sevilla

"El pecho se lo llevo la carcoma", se dijo para sí la mujer tratando de conciliar el sueño. Así hablaba cada noche tras la amputación, y con la mano formando un puño sobre el hueco que dejo el tumor, simulaba un pecho casi perfecto por debajo de la camisola. Se consolaba imaginando lo difícil que sería para cualquier extraño que entrase en el cuarto distinguir el falso del bueno, salvo para su marido, que roncaba indiferente al otro extremo de la cama.

 

La fuerza del tiempo

Angkor  Zerega

Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conoccer y me dijo: "La conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud, su rostro de muchacha me gustaba mucho menos qu el de ahora, desvastado".

Pienso con frecuencia en esta imagen que sólo yo sigo viendo y de la que nunca he hablado. Siempre está ahí en el mismo silencio, deslumbrante. Es la que más me gusta de mí misma, aquélla en la que me reconozco, en la que me fascino.

  Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde. A los dieciocho años ya era demasiado tarde. Entre los dieciocho y los veinticinco años mi rostro emprendió un camino imprevisto. A los dieciocho años envejecí. No sé si a todo el mundo le ocurre lo mismo, nunca lo he preguntado...

 "El amante" de Margerite Duras.

No recuerdo cuando leí este libro, pero  nunca he olvidado esta primera imagen, tan cinematográfica, imposible de trasladar a otro lenguaje. Tampoco he encontrado un libro donde narrativa y poesía se acerquen tanto a través del ritmo. Un libro para recitar,  los grandes clásicos se escribieron para ser compartidos en voz alta. La literatura silenciosa tiene apenas tres siglos.

 

Juan Gelman: el compromiso del poeta

Juan Gelman, exiliado desde 1975, por su lucha contra la dictadura Argentina, sufrió el asesinato de su hijo y su nuera y el secuestro de su nieta, recibe este miércoles el Premio Cervantes.

"La poesía es un lenguaje calcinado, porque separarse del país natal es asumir la derrota, el hueco que dejan los sueños rotos y las infancias perdidas, la obligación de vivir a distancia las muertes más cercanas".
Gran semblanza la de Juan García Montero "Las miradas de Juan Gelman" para entender a este personaje y su literatura.
También tenemos esta recopilación de entrevistas, noticias y reportajes.


No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza.
La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.
Nacemos y nos cortan el cordón umbilical. Nos destierran y
nadie nos corta la memoria, la lengua, las calores. Tenemos que
aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire.
Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de
kilómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares
y un océano. El sol me mira cuando ellas respiran en la noche,
duelen de noche bajo el sol.

Roma

Marcos Ana: cárcel, poesía, libertad y cine.

 



Estoy leyendo la biografía de Marcos Ana "Decidme como es un árbol " que soportó 23 años de cárcel, desde la Guerra Civil hasta 1961, prologado nada menos que por Saramago. Lo conocí hace años, durante una lectura de poemas en un acto político allá por 1979 y me sorprendió que combatiera desde la sensibilidad y no desde la palabra dura y grandilocuente.

Conocí el libro por El País, que le dedicó un reportaje. De él dice Pedro Alomodovar que "representa el mejor modelo de reconciliación, una asignatura que cada década parece más pendiente en nuestro país" y ha adquirido los derechos para llevarla la biografía al cine. Pedro Almodovar ha escrito que "Su libro de memorias Decidme cómo es un árbol contiene en todos sus capítulos material cinematográfico de primer orden. Da para varias películas, muy distintas y de diversos géneros". La parte del historia que ha elegido para basar el guión es de la más emotivas, la publicó como anticipo del libro El País y Almodovar la vuelve a desvelar en su artículo.

Para ilustrar al opinión de Pedro elijo otra de las historias:

"Aparte de la comunicación con las familias, en esa época surgieron las denominadas «madrinas» de los presos que jugaron en las cárceles un importante papel, aliviaron la vida y despertaban muchas ilusiones, sobre todo en los más jóvenes. En general, eran muchachas conocidas de la propia familia, vecinas o parientes de otros presos. En muchos casos y a través de una correspondencia que se iba caldeando poco a poco, pasaban de madrinas a novias y algunos se casaron con ellas al salir en libertad. En cualquier caso se desarrollaba una bella amistad, balsámica y creativa.

En tantos años de cárcel yo tuve varias madrinas, una de Estados Unidos, hija de un combatiente de las Brigadas Internacionales. Otra, en Méjico, cuya hermosa historia me ha recordado su hijo en estos días enviándome algunas de las cartas que desde la prisión mandé a su madre.
En los últimos años, una escandinava, a quien me gustaba llamar Solweig, como el «Hada maravillosa de las nieves perversas» que ofrecía su corazón en llamas a los caminantes perdidos de las leyendas nórdicas.
Cuando salí en libertad la visité un día en la ciudad universitaria de Lund con motivo de una gira por Suecia. Fue un encuentro muy emotivo y sorprendente: Solweig era ciega de nacimiento, lo que nunca me había confesado. Esa circunstancia me llenó de ternura. Me atrapó su viva ciudad y la generosidad de su corazón. No daba sensación de fragilidad. A pesar de su invidencia era muy activa.
Colaboraba en aquellos años en los comités de ayuda a España y Vietnam. Hablaba lentamente, como si su palabra también se moviera a tientas. Pero se concentraba para retenerlo todo, apresándolo, como si quisiera dibujar y dar forma en su interior a lo que escuchaba. Me preguntaba sin cesar, deslizaba sus manos delicadas y sensibles por mi rostro para conocer mis rasgos por el tacto, se detenía en mi frente, en mi nariz, en mis labios... y yo cerraba los ojos para compartir con ella la cerrada, y a la vez luminosa,oscuridad de su vida".

Podemos acceder a su poesía desde este homenaje de Ramón Almagro.

Mi pecado es terrible;
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre.
Por eso, aquí, entre rejas,
en veintidós inviernos
perdí mis primaveras.
Preso desde mi infancia
y a muerte mi condena,
mis ojos van secando
su luz contra las piedras.
Mas no hay sombra vengadora
corriendo por mis venas.
¡España! es sólo el grito
de mi dolor que sueña…

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Angel González: su verso sigue entre nosotros

Galería de Eduardo Laporte

ME BASTA ASÍ

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta).

Palabra sobre palabra(1965)

 

Poesía a palabras llenas

(Ediciones Baile del sol. 2007)

 

A través de "El blog de Enrique Ortiz " descubro dos poemas del libro "La alambrada de mi boca" de Ana Pérez Cañamares, a quién también puedes visitar en su blog "El alma disponible ".

Del primero dice Enrique: "El poema está en la primera parte del libro, que se llama Tres, dedicado a poemas que hablan de la madre y de la hija, como trazando los vértices de un triángulo donde el otro vértice lo vemos también como de reojo y donde está ese yo que escribe. Verse a través de otros, formar parte invisible, pero patente, de una genealogía del corazón".

 

Hija, si en algún momento
mientras estás ocupada en crecer
-dura y lícita tarea-
puedes mirarme a los ojos
hazlo.

No te dejes las preguntas
para cuando sea la misma voz
la que cuestione y la que responda.

Mira que en esta familia
tenemos la dolorosa costumbre
de conocernos mejor de muertos.

 

A mí me deja tantas evocaciones y sabores como versos.

El otro poema Generaciones, está también comentado en un segundo post que dedica este libro, lo dejo enlazado.

 

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