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Punto de fuga digital

Sin fronteras

Fotografía jvelzaquez

Recuerdo una anécdota que me contaba Alberti. La noche del 8 de noviembre de 1936, cuando llegaron a Madrid, una columna acampaba en el Paseo de la Castellana apara entrar en combate al día siguiente. Una delegación de la Alianza de Intelectuales se acercó a saludarles y al pasar entre ellos, un joven rubio, de ojos azules, que descansaba tumbado bajo los árboles de Recoletos, le tiró del pantalón  a Rafael y el preguntó en un confuso castellano:

-Oiga ¿está bonita esta ciudad?

Rafael se estremeció lleno de asombro ante aquel muchacho, que podía morir al día siguiente y venía dispuesto a defender y dar la vida por una ciudad que ni siquiera conocía.

"Decidme como es un árbol"  Marcos Ana

 

Ahora que el localismo nos secuestra, que parece que el sentido de tribu resucita por doquier,  con los más variopintos ropajes, hasta en las izquierdas que presume guardar las esencias de pensamiento libre y solidario, esta anécdota estremece como estremeció a Rafael Alberti. Y que nadie vea en su publicación exaltación del pasado, ni  de enfretamientos fraticidas, sino más bien pleitesía al espíritu solidario y  fraterno, que no necesita de fronteras.

(Perdonen que no enlace el párrafo anterior, tendría que recorrer continentes y tanta casuística  sería interminable, pero no escondo que recordé la anécdota a propósito de la insistencia de quien  respresenta  a una comunidad por  intensificar identidades bipolares.)

 

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