Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2009.
Resumen
- 01/05/2009 18:36 - La jaula.
- 04/05/2009 17:41 - Enamorarse de quien no se enamora.
- 09/05/2009 11:35 - Son muy higiénicos.
- 13/05/2009 00:54 - La quietud.
- 15/05/2009 09:30 - Magdalenas
- 18/05/2009 17:12 - Mario Benedetti y la palabra.
- 24/05/2009 21:19 - Irish Corner
La jaula.

Si ni fuera por lo vetusto de la jaula, propia de zoológico, de aspecto carcelario, no extrañaría.
¿Podrá volar con la imaginación bajo esos barrotes?
Fotografía escaneada del suplemento El País Semanal.
Enamorarse de quien no se enamora.

Con un tono a medio camino entre la ternura y la preocupación, el escritor expone su visión de algunos de los traumas de una sociedad plagada de carencias educativas y culturales: "La otra revolución actual entre los jóvenes afganos es el cine porno. Lo ven a escondidas, en la televisión por satélite o en Internet. Eso les perturba mucho, imagínese, nunca han recibido una educación sexual. Mire, una vez cogí un taxi en Kabul y me pasó algo increíble. El joven taxista llevaba en el coche un cartelito que decía: ’El amor no es pecado’. Entonces quise hablar de eso con él y el diálogo fue así, más o menos:
- ¿Te has enamorado alguna vez?
-Sí, una vez, locamente.
-¿Te casaste con ella?
-No.
-Pero ¿por qué?
-Porque si ella se enamoró de mí, eso quería decir que se podía enamorar de cualquiera...
Atiq Rahimi (Kabul, 1962) ganó el pasado mes de noviembre el Premio Goncourt, el más prestigioso de la lengua francesa. La piedra de la paciencia, su novela galardonada, se publica ahora en español y en catalán.
Decía Nietzsche que nada sucede que no haya sucedido, y creo que algo tiene que ver con la razón que esgrime el joven taxista para rechazar casarse con quien se enamora de él. La proclividad al enamoramiento, lejos de satisfacerse, se reproduciría con facilidad periódicamente. Además, dicen psicólogos y lo corroboran investigaciones metabólicas, que el enamoramiento no puede superar los tres años; lo que seguiría es apego.
Son muy higiénicos.
Los condones, siempre fueron cosas de pobres, puteros y antiguos. Ahora preocupan hasta altas instancias religiosas, curiosamente entonces ni los mencionaban.
En mis tiempos de primera juventud (la segunda nunca sabemos cuando se inicia, si es que llega), al final de los setenta, aún no gozaban de prestigio, otra cosa eran las pildoras anticonceptivas. Sacar la cajita de píldoras del bolso no sólo era bien visto, daba prestigio, incluso había coetaneas que esperaban el café de media mañana para tomarla en público, aunque tal despligue no fuera lo más común, su consumo daba un halo de prestigio.
Los condones eran otras cosa, postergados de muchas farmacias se pedían en voz baja, eran para amores de dudosa reputación o de escasa altura de miras.
Pero lo bien hecho siempre triunfa, vean el vídeo, se podría hacer un concurso sobre los posibles usos.
La quietud.

Después de la tempestad
viene la tempestad,
después de la lluvia,
más nubes,
detrás del vino,
la tierra, la parra, el frío de la noche.
Todo viene y va
en una quietud que no cesa.
Sólo si callas no viene nada:
tu arquitectura es la palabra.
Magdalenas

Las magadalenas, no sé si por Galdós o Buñuel, o quizá ninguno de los dos, todo sea un error de la memoria, me recuerdan a meriendas de café con leche en casa de señoras aburridas con curas gordos los domingos a la tarde. Esa percepción ha cambiado, la vida tiene referencias que nos hacen sentir con sólo nombrar objetos o lugares. No imaginaba que alguien me fuera a esperar en la boca del metro con unas magdalenas. Igual que el cariño, necesitan de masa, fuego lento y horno, después como todo lo mejor de la vida, de nada sirve si no se sabe compartirlo.
Mario Benedetti y la palabra.

"Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote".
"Ausencia de Dios" Mario Bendetti
Han pasado sólo unos instantes desde que alguien te cerró los ojos
y de tu "pequeña muerte" empiezas a despertar,
no es posible que permanezcas ausente en este simulacro de silencio,
no hay palabra que no te recuerde, que no te llame por tu nombre.
Irish Corner

En la mesa,
un hombre fuma y mira hacia la calle,
en frente, corner segundo izquierda
una mujer apura un vaso de cerveza.
Días, noches y días en los mismos asientos,
una fantasía litúrgica como la hiedra
entrelaza las "sílabas vacías",
diríase que en un charco de memoria
se hacen amantes ausentes.
Miguel L. Vidal
"silabas vacías", expresión acuñada por Carlos Sahagún en su poema Sílabas.


